LA DEMOCRATIZACIÓN DEL PLACER
Los años finales de la década de los 80 del siglo pasado, y sobre todo durante la década siguiente, vieron el auge y la decadencia de una pequeña zona de ocio, el Barrio de Santa Lucía de Biar, el Barrio como era conocido en Biar, o simplemente Biar fuera de la localidadBiar convocaba todos los fines de semana a un incontable número de jóvenes y adultos, primero de la comarca del Alto Vinalopó, pero luego de otras adyacentes, y en su momento de mayor apogeo a personas de toda la provincia de Alicante e incluso de muchos puntos de todo el estado. Con la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde se inicia en España uno de los cambios políticos, económicos y sociales más diversos de la historia del país. Desde mediados de la década de los sesenta del siglo pasado se empezaban a observar nuevos comportamientos, una modernización en las manifestaciones, sobre todo artísticas y literarias, nuevas formas de ocio venidas de Europa y mayor movilidad hacia otros países lo que tuvo como consecuencias la progresiva implantación de unos usos y costumbres cada vez más influidos por lo foráneo. Pero estos cambios no incidieron de la misma forma en todas las capas sociales españolas, fueron los jóvenes económicamente pudientes los que aprendieron idiomas, los que viajaron, vieron ampliado su espectro social y las posibilidades de su ocio. A las clases obreras, les quedó emigrar para mejorar las condiciones de vida familiar ocupando empleos de baja cualificación, les quedó el cine, los bailes y las fiestas patronales, y poco más les quedó. Pero a finales de los 70 e inicios de los 80 hubo una eclosión de ocio para todos, una democratización del placer.
















